
Duelar (v): El arte de transitar el dolor con amabilidad, soltar lo que fuimos y abrazar la transformación para crear una realidad más armónica.
Bienvenidos a este espacio de viaje compartido
El porqué del nombre
“Duelando en letras” proviene de una certeza que descubrí a lo largo de los años: escribir sana. Escribir permite distanciarse de las emociones para poder entenderlas.
Poder escribir me ayudó a pensarme. Me enseñó a revisar mis pensamientos y a desaprender creencias y prejuicios. Me ayudó a vaciar esas valijas con peso extra que traía conmigo; cargas emocionales que no me pertenecían, pero que eran imposibles de visualizar cuando todo estaba desordenado adentro.
Porque sí, como todos, yo también viví en automático. Pasando los días haciendo cosas “porque hay que trabajar y hay que vivir”. Pareciera que eso es lo que nos enseñaron y que no hay lugar a dudas.
El mapa de mi casa digital
La imagen que ves detrás de “Duelando en letras” también habla de mí y de lo que descubrí en este viaje:

Las montañas: Representan mi conexión con la naturaleza y la Pachamama. Es lo que me baja a tierra y me desconecta de la “mentalidad automática” y la ansiedad rumiante que solemos llevar a todos lados si no somos conscientes.

La línea de puntos del avión: Habla de mi historia. Me gusta decir que mi historia es “mi casa” porque la llevo a donde voy. La casa soy yo, y con el camino trazado hasta hoy, hago “casa” a donde voy.

El avión: Es el símbolo del viaje en el que me encuentro y al que te invito. La vida es un viaje en el que hay que sortear duelos para llegar a la luz. La felicidad es efímera, pero cuando somos conscientes de nuestra capacidad para hacer que el presente sea un poquito más feliz, esa sensación dura más. Es el cosquilleo de sentir que todo sale bien, aunque no veas el resultado.

Las estrellas: Son el brillo en la oscuridad del duelo. Parpadean para avisarte que hay alguien del otro lado escuchándote. Son esos compañeros a nuestro alrededor que a veces, por estar tan concentrados en nuestras propias frustraciones, no logramos ver ni valorar.

El globo aerostático: Es la liviandad de flotar. Con él, quiero que visualices la sensación de soltar las cargas y los juicios que te pesan. Ahí está la clave para dejar ir lo que ya no querés ser.
